Si tienes o has tenido alguna vez dificultad para respirar o problemas respiratorios como asma, catarro crónico, ronquidos, apneas, hiperventilación, sensación de opresión en pecho, dificultad o molestia al respirar por la nariz, o simplemente quieres saber más sobre tu respiración este artículo va a interesarte mucho. La respiración es una función esencial para vivir una vida feliz y saludable y a menudo un cambio mínimo en nuestra respiración puede generar una transformación gigante en nuestra vida.
QUÉ QUIERE DECIR “RESPIRAR BIEN”
Empecemos aclarando un poco qué significa respirar bien. Todos hemos oído hablar alguna vez de la importancia de aprender a respirar. Pero ¿qué quiere decir realmente “aprender a respirar”? ¿Existe una forma estándar correcta de respirar? ¿Y si es así, en qué consiste esa forma de respirar?
Este planteamiento tan habitual en realidad no es un planteamiento del todo adecuado. La verdad es que no existe una forma estándar correcta de respiración que resulte idónea en todo momento y situación. Lo que existe más bien es una forma de respiración natural que se ajusta de manera automática, simple y eficaz para equilibrar el cuerpo y sus funciones. La respiración puede variar en ritmo, intensidad y otros factores dependiendo de la situación y de la persona que está respirando. La respiración es el principal mecanismo de intercambio entre nuestro cuerpo y el medio externo, y tiene la capacidad de ajustarse automáticamente dependiendo de la respuesta que el cuerpo necesite dar a unas circunstancias determinadas en el entorno. Por ejemplo, no respiras igual cuando haces deporte y cuando duermes. Esto es fácil de entender, sin embargo ¿por qué a menudo no nos sentimos bien con nuestra respiración? ¿Por qué sentimos que es difícil, tensa o restringida, o a veces agitada? ¿Por qué no nos sentimos llenos y satisfechos cuando respiramos? Efectivamente, hay cosas que no funcionan bien en la respiración de la mayoría de los adultos, y se pueden corregir. Sin embargo, no se trata simplemente de aprender a respirar de una determinada manera.
En el momento de nacer venimos al mundo con una respiración natural e instintiva absolutamente perfecta. Nadie nos enseña cómo respirar y sin embargo lo hacemos de maravilla. De hecho, los bebés son las únicas personas que realmente saben respirar. Respiran muchísimo mejor que los profesores de yoga y que los terapeutas de respiración. Si observas la respiración de un bebé recién nacido te darás cuenta de que suele ser increíblemente profunda y suave la mayor parte del tiempo. Sin embargo, también verás que su respiración en ocasiones sufre rápidos cambios de ritmo e intensidad. Esto es algo perfectamente natural y correcto, y así es como debería ser también en los adultos. La respiración fluctúa dependiendo de las emociones del bebé y otros factores internos así como con las energías que se mueven en el entorno. El propósito de estas fluctuaciones naturales es siempre mantener el equilibrio del cuerpo y todas sus funciones. Esta cualidad de la respiración que le permite proteger nuestro equilibrio en cada momento es una función instintiva. Es algo que no se puede aprender y se deteriora fácilmente. La respiración es un mecanismo extremadamente sensible que conecta el cuerpo físico con el cuerpo sutil y es susceptible de sufrir deformaciones ante diferentes presiones externas, pero afortunadamente podemos corregir estas deformaciones paso a paso y recuperar su cualidad natural.
Los factores que más a menudo suelen inhibir la respiración natural y su capacidad para restaurar nuestro equilibrio interno son lo que llamamos traumas, aquellas experiencias de dolor emocional que no hemos podido digerir completamente. Cada vez que vivimos una experiencia de dolor que no podemos comprender queda una huella en nuestra respiración que causa una deformación, una limitación en nuestra capacidad respiratoria natural. La acumulación progresiva de estas pequeñas deformaciones es lo que hace que de adultos respiremos tan mal. En realidad. nacemos sabiendo respirar pero aprendemos a inhibir nuestra respiración natural a lo largo de nuestro desarrollo. Aprender a respirar consiste pues en desaprender los malos hábitos respiratorios adquiridos a lo largo de nuestra vida debido a las experiencias de dolor emocional que hemos vivido desde el nacimiento. Aprender a respirar significa volver a respirar y sentir como respira y siente un bebé recién nacido. ¿Y es posible lograr algo así? De hecho, es mucho más sencillo de lo que te imaginas. Pero permíteme aclarar algunas ideas más antes de explicar cómo es el proceso de recuperar tu respiración natural.
QUÉ SON LAS DESVIACIONES DE LA RESPIRACIÓN
La respiración es un mecanismo que sirve como conexión entre el cuerpo físico y el cuerpo sutil o energético. Cuando nuestra respiración está bloqueada nuestra conexión con el cuerpo energético (el alma) también se bloquea. Como resultado de esta desconexión, en lugar de tener una relación natural y fluida con la vida nos sentimos atascados y llenos de problemas y ruido mental. Esta desconexión también puede dar lugar a todo tipo de desequilibrios físicos, por lo que, recuperar nuestra capacidad natural para respirar libremente es esencial para tener equilibrio mental, emocional y físico y para vivir una vida plena. Los problemas respiratorios crónicos pueden dar lugar a numerosos desequilibrios de tipo nervioso y hormonal además de crear una sensación de inquietud metal y malestar físico casi permanente. A medida que liberamos nuestra respiración de la programación adquirida a través de experiencias traumáticas nuestra conexión con la vida se vuelve más fluida y estable, nos sentimos naturalmente bien, con energía y vitalidad, claridad de mente y sentimientos y llenos de inspiración. Nuestra alma camina cerca de nosotros y podemos sentir su guía claramente. Nuestra vida, nuestro cuerpo y nuestra mente simplemente funcionan mucho mejor.
Veamos ahora un poco más de cerca cómo es que aprendemos a respirar mal y cómo nuestra respiración se va atascando a medida que nos hacemos adultos.
Cada vez que vivimos una experiencia de dolor que no podemos comprender, algo que sucede muchísimas veces a lo largo de la vida de un ser humano, la respuesta natural e instintiva es protegerse de ese dolor, crear una defensa que nos aísle de otras experiencias que resulten potencialmente dolorosas física o emocionalmente. La forma más eficaz de evitar sentir dolor emocional es… respirando menos. Piensa en cómo reaccionas cuando te das un golpe. Todo el cuerpo se tensa y la respiración se detiene. Algo muy parecido sucede con el dolor emocional. Efectivamente, respirar superficialmente nos permite evitar el contacto con el dolor, y esto es algo que aprendemos a hacer instintivamente desde que nacemos. Así pues, cada vez que vivimos una experiencia de dolor emocional que no podemos comprender tiende a crearse un patrón de inhibición en nuestro mecanismo respiratorio que hace que respiremos un poquito menos. Lo cierto es que, llegadas a la edad adulta, muchas personas respiran lo imprescindible para sobrevivir.
Algunas manifestaciones muy comunes de estas deformaciones de la respiración son la respiración débil, respiración ruidosa, ritmo irregular, pausas marcadas, respiración bucal, inspiración y exhalación incompletas, tensión en el cuello, opresión en el pecho, en el diafragma o en el abdomen y deformaciones de columna. De todas estas deformaciones la más común y visible es una inspiración insuficiente o, como lo llamamos en Renacimiento, “inspiración inhibida”. Este patrón disfuncional de la respiración se expresa a través de una inspiración demasiado suave y superficial que no aprovecha la verdadera capacidad de inhalación de la persona. Esta inspiración deficiente tiene el efecto general de desconectarte de las emociones y del impulso vital. La persona deja de sentir muchas cosas y al mismo tiempo su mente tiende a llenarse de pensamientos obsesivos y ruidosos. Prácticamente el cien por cien de los adultos presentan cierto nivel de inhibición en su inspiración.
Las causas de estas tensiones y anomalías que limitan la respiración son patrones disfuncionales que en Renacimiento llamamos “desviaciones de la respiración”. Los llamamos desviaciones porque la respiración se desvía de su curso natural para evitar que tengamos contacto con una sensación dolorosa, creando así un patrón antinatural. Las desviaciones más comunes suelen afectar a la inspiración y a la exhalación (inspiración forzada o inhibida y exhalación forzada o inhibida). Pero también hay desviaciones que afectan al ritmo e intensidad de la respiración y a las transiciones entre inspiración y exhalación y entre exhalación e inspiración. Existen además muchas otras desviaciones más sutiles, combinaciones de desviaciones y grados de intensidad en cada tipo de desviación. De hecho, las desviaciones de la respiración forman un sistema de defensas y compensaciones realmente complicado y tortuoso que refleja con precisión la personalidad del adulto. Es por esto que en Renacimiento decimos que “vivimos como respiramos”. Es decir, nuestra forma de respirar refleja nuestro sistema de creencias y nuestra forma de relacionarnos con el mundo.
CÓMO PODEMOS RECUPERAR NUESTRA RESPIRACIÓN NATURAL
Veamos esta idea un poco más profundamente. Imaginemos un niño al que los padres reñían a la hora de comer por su rendimiento en el colegio. Para poder sobrellevar la presión psicológica de la desaprobación de los padres este niño aprendió a respirar muy poquito cada vez que se sentaba a la mesa en presencia de sus padres. Este patrón, después de algún tiempo, pasó a convertirse en un hábito inconsciente. Ahora, cada vez que va a comer, su respiración es superficial y se siente nervioso. En su subconsciente la hora de comer está asociada a dolor emocional e ideas de fracaso, falta de valor propio, desaprobación, culpa, miedo, etcétera. Por lo tanto, de forma automática evita estas emociones y pensamientos negativos respirando de forma superficial.
Lo mismo puede haber sucedido con muchas otras situaciones de su vida desde el momento del nacimiento: separación de la madre después del parto, discusiones entre los padres, experiencias de abandono y soledad, experiencias negativas en la escuela, fracasos, decepciones, etcétera, etcétera. Todas las experiencias de dolor emocional suelen dejar una huella más o menos profunda en nuestra respiración.
¿Cómo se eliminan estas irregularidades y se recupera la respiración natural?
Un renacedor profesional está entrenado para detectar e interpretar correctamente las desviaciones de la respiración de cada persona. Su trabajo consiste en ir corrigiendo paso a paso cada una de estas desviaciones de manera que la respiración recupera gradualmente su “forma original”, que es la forma en que respiran los bebés. Cuando la respiración recupera plenamente su cualidad natural durante una sesión de respiración decimos que hemos “liberado el mecanismo respiratorio”. La sensación que tiene una persona que experimenta la liberación del mecanismo respiratorio durante una sesión de respiración es que su respiración está actuando de forma autónoma, sin el menor esfuerzo y con el máximo rendimiento. Los renacedores solemos decir que estamos siendo respirados por la propia respiración. Lo que sucede en realidad es que el cuerpo energético (el alma) está respirando a través del cuerpo físico libremente y sin interferencias de la mente. La experiencia de la liberación de la respiración es una sensación inigualable de poder y libertad que va siempre asociada a una expansión de la consciencia.
¿Qué sucedería si la persona que vivió desaprobación a la hora de comer empezara a tomar sesiones de renacimiento? Muy probablemente, en alguna de las sesiones, la persona comenzará a tener un contacto con estos recuerdos negativos acerca de las comidas con sus padres. Puede ser que visualice imágenes claras de aquellos momentos. Al abrir el mecanismo de defensa que estaba ocultando las emociones negativas y permitir que afloren a la conciencia aquellos recuerdos, temporalmente se dará un contacto con estas emociones de miedo y culpa. El renacedor guiará la respiración de su cliente para que pueda liberar estas emociones de una forma suave y relajada, simplemente respirando. Después de unos minutos, todas estas emociones habrán sido perfectamente desenredadas y la persona se sentirá completamente liberada de aquel antiguo peso. Como resultado de esta sesión, la persona no solamente respirará y se sentirá bien a la hora de comer, sino que habrá transformado creencias negativas sobre sí mismo asociadas a aquel trauma como “no valgo”, “nunca seré nadie en la vida”, “soy un irresponsable”, y cualquier otro pensamiento negativo derivado de aquellas experiencias.
Detrás de cada desviación de la respiración hay una historia, un “complejo” de emociones reprimidas y creencias negativas sobre la vida o sobre uno mismo. A medida que vamos corrigiendo estas desviaciones y liberando la respiración vamos borrando las huellas que estas experiencias han dejado en nuestra respiración, en nuestra mente y en nuestro cuerpo físico. Vamos deshaciendo patrones inconscientes y guiones de vida que no hemos escogido por nosotros mismos. Puesto que la respiración está tan íntimamente conectada con nuestra mente subconsciente, transformar nuestra respiración significa literalmente transformar nuestra mente, nuestras creencias limitantes y nuestras emociones negativas, generando un nuevo espacio de libertad y creatividad desde el cual crear nuestra vida conscientemente alineados con nuestra verdadera naturaleza y en conexión con nuestra guía interior. Para ello al principio necesitaremos la guía de un renacedor, pero después de algunas sesiones (aproximadamente diez) podremos empezar a hacer este proceso por nosotros mismos si lo deseamos.
¿No es desagradable experimentar emociones reprimidas mientras se respira? De ningún modo. Liberar emociones reprimidas a través de la respiración es una habilidad natural que te permite sentir paz y bienestar muy rápidamente. De hecho, lo que en realidad genera dolor es retener estas emociones. Liberarlas solamente produce alivio, ligereza y alegría. Por otro lado, la respiración permite a la persona relajarse tan profundamente que las emociones bloqueadas pueden ser liberadas muy fácilmente y de forma natural, sin causar ningún malestar ni tensión. La respiración es una herramienta ideal para liberar emociones atrapadas porque se adapta perfectamente a la energía de cada emoción. La respiración envuelve y transforma las emociones de una forma parecida a como las olas envuelven y transportan en su corriente a los peces del mar.
ALGUNAS CLAVES PARA MEJORAR TU RESPIRACIÓN
Si te estás preguntando qué se puede hacer para empezar a corregir la respiración sin la ayuda de un renacedor te diré que, aunque nada puede producir los resultados de tomar un ciclo de sesiones de renacimiento de alta calidad, sí se pueden hacer algunas cosas muy útiles para mejorar nuestra respiración y con ello nuestra calidad de vida.
-Intenta respirar siempre por la nariz.
Puedo decir que el pequeño gesto de respirar por la nariz en vez de hacerlo por la boca es el cambio que más paz y equilibrio ha traído a mi vida en los últimos años. Si respiras habitualmente por la boca este cambio de hábito va a generar tremendos cambios en tu vida y en tus emociones. La respiración nasal es muy importante porque a través de las fosas nasales pasan dos canales de energía principales (que en yoga se llaman ida y pingala). Ida y pingala regulan y equilibran los centros de energía que se distribuyen a lo largo de la columna vertebral. Estos centros de energía, llamados chakras en la literatura del yoga, coinciden precisamente con los grandes plexos nerviosos y las glándulas del sistema endocrino. Esto quiere decir que la respiración nasal regula directamente y equilibra el sistema nervioso y el sistema endocrino. La respiración bucal, sin embargo, genera grandes desequilibrios en estos sistemas y crea malestar y trastornos crónicos de muchos tipos diferentes, especialmente a nivel emocional y mental. Todas las personas en tratamiento por enfermedades mentales deberían aprender a respirar por la nariz antes que ninguna otra cosa.
-Observa tu respiración relajadamente.
Además de aprender a respirar por la nariz, puedes dedicar unos minutos al día para tumbarte relajadamente y observar dónde experimentas tensión en tu respiración. La observación tranquila de estas tensiones tiende a relajarlas naturalmente y poco a poco tu respiración comenzará a ser más plena. Puedes aprender muchas cosas solamente observando tu respiración. De hecho, el sonido de tu respiración es lo más parecido que hay a la voz del alma.
-Conéctate con la naturaleza y pasea por la orilla del mar.
Una de las causas más importantes de bloqueos en la respiración, después de los traumas de la infancia, es la acumulación de energía negativa en nuestro campo energético. En Renacimiento llamamos a esta energía negativa contaminación emocional, puesto que la absorbemos principalmente a través de nuestra relación con otras personas que cargan con emociones negativas en su vida diaria. Esta energía bloquea los chakras e inhibe el funcionamiento normal de la respiración. En contacto con la naturaleza estas energías pueden ser depuradas mucho más fácilmente. Tal vez tienes la experiencia de haber estado paseando por la playa y sentir que tu respiración se vuelve mucho más relajada y profunda después de un rato. Me refiero exactamente a eso. Para depurar estas energías más fácilmente es importante también llevar una dieta lo más limpia posible. Además, existen algunas prácticas que enseñamos en los talleres de Renacimiento diseñadas específicamente para depurar las energías negativas acumuladas en los chakras y liberar la respiración más fácilmente.
