El nacimiento es una de la experiencias más importantes de la vida humana, y muchas veces es también la más difícil. Incluso aunque tuviéramos un nacimiento consciente en agua rodeados del ambiente más protector y cuidado, el momento del parto puede llegar a ser bastante estresante debido a factores puramente biológicos.
Cuando un bebé llega al mundo vive una transición dramática entre un entorno perfectamente amoroso, nutritivo y protector y un medio frío, ruidoso y a menudo hostil. El bebé, además, no tiene ninguna defensa física ni psicológica ante este shock. Absorbe toda esta experiencia llena de emociones y sensaciones intensas como una esponja. Para un bebé el útero materno es el cielo, es la energía de unidad de la que todos procedemos originalmente. Nacer significa separarse por primera vez de este manto protector que es la Unidad, el Hogar, para existir como un ser individual. Esta separación física del cuerpo de la madre y de la energía de unidad que rodea al bebé dentro de él es siempre traumática. A ello hay que añadir las dificultades adicionales que plantea el nacimiento en un hospital y a menudo también el trauma del nacimiento no sanado de la madre, que tiende a reaparecer cada vez que da a luz.
Existen muchas circunstancias que pueden resultar dolorosas para el bebé y la madre durante el parto: partos inducidos, uso de instrumental, cesáreas y cirugías, maniobras bruscas, uso de anestesia, trato poco delicado por parte del personal médico, separación prolongada del bebé y la madre en el momento del nacimiento, aislamiento del bebé, ambiente frío y luz demasiado fuerte en la sala del parto, y corte prematuro del cordón umbilical son algunas de las situaciones más comunes en un nacimiento con hospitalización.
Cada día hay un poco más de conciencia acerca de este tema y ya existen algunos hospitales públicos que cuentan con unidades de nacimiento en agua. Sin embargo, la mayoría de las personas no han tenido acceso a un parto consciente. La mayoría de las personas adultas en la actualidad han tenido un parto relativamente difícil.
Esta intensa experiencia deja una profunda huella en la mente del bebé y crea un patrón de comportamiento que tiende a repetirse durante la vida adulta. Nuestra forma de nacer, aunque haya sido dolorosa, representa nuestro primer gran éxito en la vida. Así que la mente subconsciente recurre a esta memoria para enfrentarse a situaciones nuevas que suponen un desafío. Por ejemplo: independizarse de los padres, escoger estudios universitarios, empezar un trabajo nuevo, casarse (y para las mujeres también dar a luz), empezar un proyecto importante, mudarse a otra casa, irse a vivir a otro país, y otras muchos cambios importantes que las personas atravesamos a lo largo de la vida. En tales ocasiones se despierta en nuestro inconsciente un patrón de supervivencia aprendido en el momento de nacer. En rebirthing breathwork llamamos a este patrón “guión de nacimiento”. Este patrón nos prepara psicológicamente para el cambio que vamos a vivir, es como una muleta en la que apoyarnos, pero nos obliga a vivir ese cambio con lucha y sufrimiento como vivimos el momento de nacer, y nos impide aprender formas nuevas y más adaptativas de cambiar y crecer.
En algunos casos este guión nos obliga a repetir actitudes y sentimientos muy específicos como necesidad de ser ayudados y rescatados (uso de fórceps y cesáreas), sentimiento de que todo va demasiado deprisa o demasiado despacio (nuestro parto fue provocado o retenido), nos sentimos solos y sin ayuda (trauma de abandono y separación de la madre), tendemos a retrasar cambios necesarios (nacimientos con retraso), sentimos que nos falta el apoyo de la figura masculina (nacimientos y gestaciones con el padre ausente), nos sentimos desconectados que lo que nos sucede (anestesia), nos sentimos culpables o tenemos miedo de hacer daño a otras personas (partos largos y dolorosos para la madre), podemos sentir miedo a morir (abortos previos) y otras tendencias psicológicas derivadas de nuestra forma de nacer.
En el momento del nacimiento a menudo se forma también una estructura psicológica en la mente del bebé que más adelante dará lugar a lo que llamamos la mentira personal. La mentira personal es un pensamiento negativo primario (erróneo) acerca de uno mismo o acerca de la vida que está en la base de nuestro sistema de creencias. El bebé se responsabiliza de la experiencia angustiante del nacimiento y elabora interpretaciones como: “soy un problema”, “soy inoportuno”, “no merezco ser cuidado”, “no soy querido”, “hago daño a la gente”, “el mundo es un lugar peligroso”, “para vivir hay que luchar y sufrir”, “soy feo”, “no valgo” y otras ideas negativas de este tipo. Esta mentira personal nos acompaña a lo largo del desarrollo de nuestra personalidad creando experiencias negativas en nuestra vida hasta que la hacemos consciente y podemos transformarla.
Otra memoria traumática común que se graba en el momento de nacer es el recuerdo doloroso de la primera respiración. Esta primera respiración es frecuentemente provocada por el corte prematuro del cordón umbilical. Idealmente el cordón no debería cortarse hasta que deje de latir, pues durante ese tiempo todavía el bebé está recibiendo el oxígeno y los nutrientes del cuerpo de la madre. Cuando el cordón es cortado rápidamente ello crea una sensación de dolor y asfixia queda grabada en la memoria inconsciente junto con el momento de la primera respiración. Esta memoria puede generar un miedo inconsciente a respirar y un patrón de inhibición que limitará nuestra respiración a lo largo de la vida.
Cuando trabajamos con renacimiento (rebirthing breathwork), las memorias traumáticas del nacimiento y la gestación tienden a aflorar de manera natural y espontánea. Nunca guiamos a las personas que están respirando a ninguna etapa o situación concreta de la vida, no se utiliza hipnosis ni sugestión de ningún tipo en rebirthing. Sin embargo, la energía de la persona siempre va a los lugares y momentos en los que hay más energía bloqueada para poder liberarla. De esta manera, cuando están preparadas, las personas empiezan a liberan las memorias del nacimiento a lo largo de las sesiones de respiración.
El trauma del nacimiento suele aparecer por capas en las sesiones de respiración y a lo largo de diferentes etapas de la vida de las personas. Sanar completamente el trauma del nacimiento es un trabajo espiritual realmente avanzado que requiere tiempo. Pero es bastante frecuente que en las primeras sesiones de respiración uno pueda liberar una carga traumática del parto tan importante que toda nuestra psique y nuestra respiración sufra una transformación radical. A esta experiencia transformadora le llamamos «renacimiento». La persona suele liberar recuerdos inconscientes, emociones profundas y creencias negativas arraigadas. La relación con los padres (especialmente con la madre) da un giro completo y puede ser sanada. Las creencias de lucha y carencia dan paso a un estado de apertura, relajación y abundancia en todos los niveles. Muchos síntomas físicos como migrañas, dolor de espalda, catarro crónico y otras enfermedades y transtornos pueden remitir completamente o mejorar notablemente. Es frecuente también que la persona empiece a poder descansar mucho mejor, a cambiar hábitos negativos y a alinearse con su propósito de vida.
Las personas que tienen mucho trauma del nacimiento (lo cual suele querer decir traumas importantes durante la gestación y partos largos y dolorosos) pueden desarrollar tendencias autodestructivas en la edad adulta e incluso trastornos mentales. La mejor forma de trabajar este trauma es hacer un ciclo de diez sesiones individuales de rebirthing breathwork con un renacedor certificado. Es importante hacer sesiones individuales puesto que es probable que en algún momento nos sintamos especialmente vulnerables y necesitaremos que alguien nos acompañe adecuadamente para sentirnos seguros y cómodos. Necesitaremos hacer este trabajo sin prisa (disponer al menos de una hora y media para cada sesión y darnos la posibilidad de hacer un ciclo de diez sesiones completas). Una vez que hemos completado las sesiones en seco, tomar algunas sesiones en agua caliente suele ser perfecto para terminar de liberar memorias de la gestación. Las sesiones de respiración en agua no solamente son muy sanadoras sino que pueden ser una de las experiencias más bellas y agradables de toda nuestra vida. Un trabajo así transforma completamente la energía de la persona y puede generar más cambios en su vida que años de trabajo personal.
